Sin duda, una de las típicas fotos de Holanda son sus campos de tulipanes y sus molinos de viento. Uno de los ejemplos donde podemos encontrar varios de ellos en funcionamiento y con posibilidad de visitarlos es en la localidad de Zaanse Schans.

Se trata de un pequeño pueblecito situado a unos 10 kms al noroeste de Amsterdam y donde podemos apreciar a la perfección el ambiente del típico pueblo holandés de los siglos XVII y XVIII.

En nuestro caso aprovechamos que habíamos ido a Amsterdam un día antes de comenzar nuestro crucero fluvial para realizar esta excursión.

De nuevo nos encontrábamos en la espectacular Estación Central de Amsterdam así que procedimos a comprar en el mostrador de venta, dos billetes hacia nuestro destino, al precio de 7,10 euros ida y vuelta.

Ahora, os aconsejo que leáis con atención los pasos que fuimos dando, ya que tienes que estar muy pendiente de estaciones y paradas con nombres impronunciables…

En el andén 2 cogimos el primer tren con destino a Koog Zaandjik, que era la cuarta estación (Amsterdam Centraal-Amsterdam Sloterdijz-Zaandam-Koog Bloemwijk y Koog Zaandjik). Desde la salida de la estación hasta Zaanse Schans hay más o menos 1 km, andando unos 15 minutos y es muy fácil llegar, ya que durante todo el camino te encuentras con planos y carteles indicativos Afortunadamente por que sino, no sé que hubiéramos podido hacer…

Durante todo el camino comenzamos la sesión fotográfica del precioso y pintoresco lugar, donde pudimos ver sus típicos y bonitos molinos. Desgraciadamente no tuvimos la ocasión visitar el interior de ninguno de ellos, ya que eran las 18.00h y a las 17.30 habían cerrado. Eso es lo malo que tiene estos países, que todo lo cierran muy temprano, y eso que era 24 de agosto. De la ciudad que veníamos, Málaga, a esa hora la gente esta en la playa para más tarde salir de cervecitas…

 

Durante la excursión pudimos ver una fabrica de quesos y degustar los mismos, que estaban riquísimos!!!!. En su parte posterior tenían una pequeña granja y junto a ella una fábrica de zuecos de madera, además de multitud de tiendecitas con souvenirs. Que bonito, que bonito y que bonito!!!!. De verdad que no puedo explicar, el paisaje verde y frondoso salpicado de molinos por todas partes, el olor sano a hierba, el silencio y la paz de la zona. ¡¡¡¡Que maravilla!!!!

Cuando observamos todo lo que había en sus alrededores y vimos que estaba comenzando a oscurecer, decidimos que era la hora de volver a la estación para coger el tren de vuelta a Amsterdam y de nuevo el ferry hasta Noord, donde se encontraba nuestro hotel…

Antes de subir a la habitación estuvimos cenando en el restaurante del hotel, precioso también con una decoración cálida y acogedora… En cuanto terminamos la cena subimos a nuestra habitación a darnos una buena ducha y descansar. Por hoy ya habíamos tenido suficiente….

Fecha de publicación: 22 de diciembre de 2015

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