Splendida 6Pocas son las oportunidades que tengo de visitar barcos pero cuando la tengo las intento aprovechar al máximo.

Dos Fam Trips he tenido la suerte de disfrutar y ambos con la naviera MSC; La primera ocasión fue con el MSC Orchestra, que destacaba por la belleza del barco y en este caso con el MSC Splendida, uno de los mejores barcos de la flota de esta compañía.

Lo primero que puedo decir es que una sola noche a bordo de un barco así…¡¡¡es una auténtica tortura!!!. Todo te sabe a poco, porque necesitas más y más tiempo para disfrutar de todo.

Digamos que la travesía hasta Barcelona no fue fácil, ya que mis compañeros y yo salimos de Madrid a las 2.00 a.m para poder estar a tiempo por la mañana para realizar el embarque.

Después de una larga noche achuchados en un microbús que se notaba cada curva y cada traqueteo…, por fin llegamos a as 9.00h al puerto de Barcelona.

¡¡¡¡Que maravilla de barco, que nervios!!!!.

Estaban dos atracados, el MSC Splendida y el Serena de la naviera Costa Cruceros, que al lado se veía mucho más pequeñito, aunque destacaba el tobogán de la piscina.

Embarcamos a las 11.30h acompañados del comercial de MSC, que nos facilitó el embarque en todo momento.

Lo primero que hice fue ir con mi compañera de camarote a dejar las maletas y nos sorprendió la amplitud y la decoración, y que decir… que no hay nada cómo ir en balcón…. la sensación de salir y sentir el mar… A mi personalmente es que me encanta, de hecho las veces que he viajado en camarote interior me pasaba más tiempo en las cubiertas que en el interior del barco.

La decoración de los camarotes es muy muy bonita y elegante,cada habitación es de un color, la mía era en tonos ocres, muy relajante.

Salimos en busca del grupo para hacer la visita del barco.

Empezamos por la quinta cubierta donde está situada la recepción y donde la bienvenida nos la dan las famosas y majestuosas escaleras de Swarovski, de las que dicen que cada escalón vale 6.000€…, coronado con un piano de cola con cristales incrustados…, lujo y glamour es lo que se respira en el Splendida.

 

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Cuando por fin estuvimos todos nos dirigimos en un tour acompañados por el comercial de MSC. Vimos todos los bares temáticos que tiene el barco, desde uno con ambiente marino a otro de deportes donde tenemos la bolera y donde podemos pedir una hamburguesa mientras disfrutamos de los partidos de nuestro deporte favorito.

Una de las zonas que más me gustaron es La Piazzetta que representa uno de los lugares más emblematicos de Nápoles, el monasterio de Santa Clara. Era como estar en plena Italia, donde puedes tomarte un café o un helado viendo la gente pasar y disfrutar. ¡¡¡¡Me encantó!!!!.

Otro lugar del que también me encantó la ambientación era L’Enoteca, todo ambientado en relación al vino y sus placeres… Los taburetes eran pequeños barriles de vino, lugar perfecto para tomarse un auténtico “apero” italiano.

Pasamos por el casino, por el Purple Bar, tooooodo morado, y con unas lámparas de burbujas que me enamoraron. Que decoración de sueño… Uno de los bares más bonitos y atractivos en mi opinión, donde se puede escuchar música en vivo durante la tarde-noche.

En lo más alto del barco, en la cubierta 16, se encuentra la discoteca, totalmente naranja y minimalista, que de noche se ve totalmente diferente.

Salimos a las zonas exteriores, donde pudimos ver las piscinas, los 8 jacuzzis y la cantidad de bares y zonas de relax que hay en el exterior, todo precioso y muy bien distribuido.

Ya estábamos cerquita del buffet y veníamos sin desayunar, así que nos fuimos allí derechitos!

Llegamos y nos volvimos locos… carnes, pizzas, autentica pasta casera italiana, hamburguesas, de todo, e incluso más que fueron sacando después porque llegamos muy pronto al buffet. Me sorprendió gratamente ya que venía con una idea completamente diferente de la variedad gastronómica de MSC cuando estuve en el Orchestra, pero se nota que han depurado ese detalle para ofrecernos lo mejor en todos los aspectos. En esta ocasión me encantó. ¡¡¡La pena fue que me llené tanto que no pude probarlo todo!!!.

Nos tomamos un cafelito en la piscina y seguimos con la visita por los restaurantes, desde el italiano hasta el mejicano, todo precioso y con una temática muy conseguida.

Acabada la visita… ¡¡¡tarde libre!!!, así que nos fuimos de cabeza al jacuzzi, que aunque hacía un frío y un aire horrible, nos metimos de lleno. Que maravilla, partir desde Barcelona y verlo desde el Jacuzzi. No se puede pedir más….

Cuando ya sentimos que eramos garbanzos en remojo, decidimos armarnos de valor y salir del jacuzzi calentito… ¡¡¡¡QUE FRIO!!!!. Muy mal lo pasé hasta que entré en zona cubierta, así que, ¿que mejor que una cervecita dentro para volver a ser persona?.

Cuando terminamos de disfrutar de todo lo que nos ofrecía la cubierta exterior nos tocaba ponernos guapos para la cena, que la teníamos en una zona reservada en la Villa Verde.

 

Splendida-13001Splendida-13088 Llegamos al restaurante, todos flamantes, y nos sentaron en la zona reservada. Me sorprendió la variedad de la carta y la posibilidad de poder pedir varios platos de cada sección por si queremos probar varias cosas.

De entrante me pedí una Mousse de gorzonzola y un hojaldre relleno de caracoles que estaba buenísimo (aunque el nombre de la carta tenía mucho mas glamour).

De plato principal Rissoto de setas y solomillo de buey en salsa, aunque casi pude probar solo 2 cucharadas de cada plato porque estaba llenísima pero se notaba la calidad de los platos en cada mordisco.

Y de postre…. el postre especial, que además ¡¡¡tuvo una entrada triunfal!!!. Se apagaron las luces y entraron en fila todos los camareros con tartas en llamas, que postre más rico, de helado, merengue y nata… ¡¡¡Riquísimo!!!.

Cuando terminé de sumar kilos a la operación bikini nos fuimos derechos al Aft Lounge, una de las zonas de copas con música en directo, todo éxitos de los 80 y 90. Me encantaba tanto la zona como el ambiente.

Nos escapamos para hacernos más fotos en los escalones de Swarovski y ¡¡¡a la discoteca!!!. Que sorpresa cuando la vimos repleta de quinceañeros. Resulta que coincidimos con un viaje de fin de curso… bailando música electrónica, que yo personalmente la aborrezco, así que yo era muuuucho más feliz en el Aft Lounge. ¡¡¡Esta es la prueba de que el barco nos ofrece ocio para todos los gustos!!!.

Nos echaron a las 4 de la mañana cuando quedábamos solo nosotros en la pista. Así que a dormir, que nos quedaban 4 horitas para el desayuno y para bajar de ese fantástico barco.

¡¡¡A muchos se nos pasaba la idea de quedarnos de polizón!!!. Jajaja

A las 8.00, en planta para el buffet que me dejo cómo nueva… revueltos, salchichas, pan de todos los tipos, cereales, fruta, bollos dulces, etc…. La verdad, me encantó el buffet y comimos como reyes.

Con toda la penita de mi corazón abandonamos el barco en el puerto de Marsella, donde nos esperaba nuestra furgoneta, igualita a la de Scooby Doo, en la que pasamos otras 15 horas de viaje para volver a Madrid.

Repetiría esas 22 horas de viaje una y mil veces, por lo maravilloso del barco, por la compañía, mis compañeros de batalla con los que lo pasé superbien y por la experiencia de navegar que es una de las más bonitas del mundo.

¡¡¡Hasta la próxima!!!.

Angie

Fecha de publicación: 05 de mayo de 2014

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