Lisboa 1Hoy nuestro destino sería Lisboa, la capital de Portugal que se encuentra ubicada en la sierra del estuario de río Tajo. Es una de las capitales más antiguas de Europa. Los barcos de crucero entran al río Tagus del Atlántico, siguiendo la ruta de los maestros navegantes portugueses.

Me despertó un pequeño vaivén del barco. Los detecto al vuelo, por mi sensibilidad a ellos, parece que tengo un radar siempre alerta. De momento no me sentí mareada, pero cuando nos arreglamos para ir a desayunar, ya empecé a encontrarme mal y fui incapaz de tomar nada. Sólo lo hizo mi marido. Mientras, yo me tomé una Biodramina, no quería que pasara a mayores. Cuando mi marido terminó de desayunar, fui a buscar un lugar del barco donde no se notara tanto el vaivén, así que me dirigí al Lobby Bar, situado en la cubierta 4 y me mantuve allí sentada como una estatua de sal durante 3 horas, hasta que llegamos a la altura de la nariz de Portugal, como yo llamo a la desembocadura del río Tajo.

Al pasar de las aguas algo revueltas del océano a las tranquilas aguas del río se notó un movimiento algo más brusco que hizo que los tripulantes que se encontraban en el interior del Lobby Bar se asomaran con curiosidad a ver que pasaba… Al instante todo se convirtió en una balsa de aceite e inmediatamente dejé la postura en la que me había mantenido durante 3 largas horas y me decidí a subir al Windjammer, ya que mi marido se había estado moviendo de un lugar a otro durante el tiempo que me mantuve inmóvil viendo transcurrir la vida del barco desde los cómodos asientos del bar…. De hecho me llamó la atención como uno de los tripulantes del Adventure of the Seas limpió una y otra vez toda la zona acristalada de la barandilla de la escalera de caracol. Estuvo haciéndolo durante las 3 horas que yo estuve sentada.

En el momento en que volvió el sosiego al barco, mi marido se encontraba en el buffet para almorzar y fui en su busca para ver si podíamos comer juntos, pero no tuve suerte, porque había una inmensa cola esperando para entrar ya que estábamos a punto de llegar a Lisboa y todos queríamos salir nada más el barco atracara. Al tratarse de pasaje español tiene ese inconveniente, y es que comemos todos a la misma hora…Según datos de Dennis, el Cruise Director, había 1400 pasajeros españoles, 1200 ingleses y el resto de otras nacionalidades…

Viendo que me sería imposible entrar decidí marcharme al camarote, no quería perderme la llegada a esta bonita ciudad desde mi balcón…

Estuve sacando fotografías y disfrutando del paisaje aprovechando que se me había pasado el mareo. Al poco tiempo llegó mi marido, me vino contando que si había notado el movimiento del barco en la zona donde me encontraba y le dije que sí. Él me comentó que en el buffet se habían caído los platos que tienen rigurosamente ordenados, como si de fichas de dominó se tratara y que la ensaladera de macedonia que acababan de poner terminó esparcida por el suelo… Después de esta anécdota le comenté que aún no había comido nada en todo el día debido al mareo y que podríamos dirigirnos al restaurante principal, a lo que me contestó que también allí había mucha gente esperando por lo que decidí tomarme un piscolabis en el Cafe Promenade. Seguidamente bajamos a Lisboa.

Tengo que decir que debido a un pequeño ataque de ciática que tuve, que me duraría toda la travesía, decidimos que nos dirigiríamos al autobús rojo para poder ver lo más importante de Lisboa sin tener que andar mucho…

Nada más salir, justo enfrente del barco, te encuentras con varias compañías de autobuses rojos, nosotros escogimos Citysightseeing Portugal. Su precio es de 15€ por persona y tenías derecho a utilizarlo durante dos días, por lo que nos pareció un precio estupendo. Este autobús disponía de dos recorridos o líneas, la roja y la azul.

 

Lisboa 5Lisboa 4Lisboa 3Lisboa 2

Había lugares de Lisboa que teníamos bastante interés en conocer. Eran el Castillo de San Jorge, edificio impresionante con 10 torres unidas por almenas. Es una de las pocas estructuras que sobrevivió al terremoto de 1755. Alfama que es el barrio más viejo de Lisboa situado bajo el Castillo de San Jorge y que está considerado como uno de los lugares más vivos de la ciudad y como el lugar más popular de la música fado. La Catedral de Lisboa, la iglesia más vieja de Lisboa. Sufrió mucho daño por el terremoto pero fue reconstruida en el siglo XVIII. El museo Calouste Gulbenkian, este museo aloja la colección privada de Gulbenkian de arte romano, islámico y griego. Museo de ciudad. Puente 25 de abril, es el 3er puente colgante más grande del mundo. Monumento a los descubrimientos, escultura moderna en forma de carabela, su ascensor interior ofrece vistas panorámicas del área. La Torre de Belem, torre de 5 pisos ubicada en la ribera del río Tajo, se construyó como protección de los piratas y después se utilizó como prisión. El Monasterio de Los Jerónimos, se considera el mejor ejemplo de la arquitectura manuelina del país, aquí se encuentran las tumbas de algunos monarcas. Museo Nacional de coches una de las más finas colecciones de coches del mundo, incluye coches desde el siglo XVI hasta el XIX. Museo Marítimo, exhiben pequeños modelos de embarcaciones de todas las eras de la historia portuguesa. Museo Nacional de Arte Antiguo.

Ambas líneas del autobus rojo pasaban por estos lugares de interés, menos los que se encuentran en las afueras de la ciudad.

Primero hicimos la línea roja, el recorrido tuvo una duración de dos horas y media sin bajarnos a ver con detenimeinto ninguno de estos lugares, pero teneis la opción de bajar en el sitio que pueda ser de interés para vosotros y volver a subir para continuar el itinerario, entonces la duración del mismo será más extensa, obviamente.

Sobre las las 6:00pm finalizó nuestro recorrido, bajándonos en el mismo lugar en el que lo cogimos.

Una vez en el interior del barco y después de habernos puesto el bañador nos dirigimos al jacuzzi del Spa. Teníamos más tiempo del habitual para poder disfrutar de esté cálido lugar ya que al dormir el barco en Lisboa no había show en el teatro. Con el frío que hacía en traje de baño, apetecía su agua caliente y burbujeante…

Casi me quedo desmayada después del relajante baño, pero en algún momento tenía que salir, así que nos dispusimos a prepararnos para la cena. Posteriormente nos dirigirnos a los diferentes lugares de ocio para terminar la jornada.

Para los pasajeros que lo desearan el barco proporcionaba una excursión panorámica nocturna con fado y show folklórico, donde después de visitar la Plaza del Comercio, Plaza del Palacio, Plaza de Don Pedro IV, Marques de Pombal y de los Campos Elíseos de Lisboa, terminarían en un restaurante local donde se serviría una típica cena portuguesa mientras se disfruta del folklore portugués.

Al siguiente día seguiríamos disfrutando de Lisboa realizando el itinerario de la línea azul…

 

Continuará…

Fecha de publicación: 28 de junio de 2013

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