SunYa nos encontrábamos en el puerto y lo primero que ví fué una especie de nave industrial gigantesca. A la entrada de ésta nos recogieron las maletas y a continución nos dirigimos a su interior para realizar en check-in que fué rápido. Nos dieron unas tarjetas de colores para llevar un orden de entrada y nos quedamos esperando que nombraran nuestro color para entrar en el Sun. Me quedé muy sorprendida con el aspecto de la terminal de Copenhague, nada que ver con las fantásticas terminales de nuestro pais. Daba la sensación de que estaban instaladas de forma provisional.

Una vez que nombraron nuestro color entramos en el barco por la cubierta tres y empezamos a familiarizanos con él. Primero quisimos conocer las zonas principales. El Atrium estaba adornado con globos, fuimos a recepción para recoger un plano del barco a la vez que oíamos por los altavoces que aún no estaban listos los camarotes y que disfrutáramos del barco mientras tanto.

Cuando llegamos a la zona de restauración ya nos entró el gusanillo y nos quedamos en el Garden Café (el buffet) a comer. La comida estaba bien, muy parecida a los otros barcos que conozco de esta naviera pero con menos variedad, al tratarse de un barco más pequeño y con menos pasajeros. Después del almuerzo esperamos en la piscina la hora del simulacro de emergencia y una vez realizado éste, acudimos a la discoteca Dazzles a una charla dirigida a los españoles.

Hoy al ser el primer día en vez de dos sesiones de entretenimiento en el barco había un solo espectáculo de bienvenida por lo que nos fuimos a nuestro camarote para colocar toda la ropa y prepararnos.

Para cenar escogimos el Four Season, uno de los dos restaurantes principales del Sun. La comida aquí es de calidad y la atención de los camareros es más personalizada. No se piedan el salmón, está exquisito. Quisimos ver el ambiente de la discoteca Dazzles, donde nos tomamos unas copas y como vimos pocos pasajeros en ella decidimos investigar en el resto de lugares de ocio, Windjammer, Observation Launge, pero estaba todo solitario. Imagino que los pasajeros estaban muy cansados porque la mayoría venía de Estados unidos, por lo que decidimos hacer lo mismo e irnos a dormir.

Al día siguiente era miércoles y nos esperaba nuestra segunda ciudad Warnemunde. La primera vez que lo leí en el itinerario me sonó a chino, me pregunté que sería ese lugar y donde estaría situado, no podía imaginar que era un encantador pueblecito pesquero que me iba a enamorar. La opción para esta parada es hacer un recorrido de seis horas, tres de ida y tres de vuelta, para visitar Berlín. Nosotros habíamos deshechado esa idea, no me apetecía hacer tantas horas de carretera para estar en Berlín por poco tiempo.

Warnemunde 1Warnemunde, es un pueblecito de pescadores situado en Alemania con acceso al Mar Báltico, este lugar es muy demandado por el turismo alemán y de otros paises para sus vacaciones por sus magníficas playas de arenas blancas y finas como la harina…

Como lugares de interés tienen el faro, una torre de 37 metros que se encuentra situado al final del paseo marítimo y que aún hoy en día se utiliza. Se puede subir a la parte superior y disfrutar de unas hermosas vistas sobre el Báltico. Junto al faro nos encontramos con el Teepott o la tetera este edificio es un símbolo del pueblecito y tiene una original forma redondeada y techo ondulado. En su interior alberga un restaurante, tiendas de souvenirs, etc…

Nos dirigimos hacia el paseo marítimo desde el barco, que nos dejó en el mismo pueblo. Paseando entre sus callejuelas me quedé maravillada, parecía un pueblecito de cuento. En esta ocasión no llevábamos ni siquiera un mapa para orientarnos, simplemente nos dejamos llevar por el encanto de sus calles, sus plazas , sus barquitos, sus casitas…, hasta llegar al paseo marítimo donde vimos el faro y el Teepott. Hacía un estupendo día así que, sentados en los bancos del paseo, agradecimos el sol que suavemente nos calentaba la piel.

Su playa es espectacular y está salpicada de originales y blancas hamacas techadas que preparaban con colchonetas.

Mi tentación de dirigirme hacia la arena fué irresistible, tan blanca, tan limpia, tan fina…. Después de disfrutar un largo rato de esta parte del pueblo, seguimos paseando hasta llegar al otro extremo del paseo donde se encuentra el Hotel Neptun que se hace notar por la diferencia en la altura con respecto a las casitas que lo rodean.

Volvimos hacia el canal Alte Srom, por el que habíamos pasado cuando bajamos del Sun, muy parecido al de Copenhague lleno de vida y color con los barcos, las tiendas y los barecitos próximos al agua. Después de comprar varios regalos en una de sus numerosas tiendas, decidimos parar en uno de los barecitos para tomarnos una cerveza alemana, costumbre que repetimos en el resto de las ciudades que visitamos. Estaba en el nirvana, hacía tiempo que no disfrutaba tanto de un paisaje, de un ambiente, de una cerveza…

Pasamos un rato allí, viendo los barquitos ir de un lado a otro y otros barcos que llevaban pasajeros de excursion por el canal.

Otra opción era vistar Rostock, una ciudad alemana que se nutre de su puerto gracias a su localización en la costa báltica, pero nos encontrábamos tan agusto que decidimos que en todo caso lo haríamos por la tarde después de comer. Hay un barquito en el puerto muy cerca de donde atracó el Sun que hace este recorrido hasta Rostock.

No quería marcharme de este lugar, pero eran cerca de las tres y decidimos que subiríamos al barco a almorzar.

Nos quedamos en la piscina aprovechando el buen tiempo que hacía y las vistas tan bonitas que teníamos de Warnemunde.

Estuvimos escuchando música en el Winjammer y nos fuimos a vestir para cenar más temprano de lo habitual. Hoy también había una sola función a las 10:00 pm de Andy Buenguer, ya que los pasajeros que iban a la excursión de Berlín regresaban tarde y todos tenían que estar a bordo a las 9:30pm.

Nuevamente después de nuestra cena nos fuimos a tomar algo a sus discotecas para posteriormente irnos a dormir. Nuestro siguiente destino era Tallín.  

 

Fecha de publicación: 16 de junio de 2013

2 thoughts on “Entrada al Sun y Warnemunde

  • 20 Mayo, 2015 a las 14:56
    Enlace permanente

    visito Waremunde el día 11-06-15 y no iré a Berlín. El barco es el celebrity Eclipse, Puedo visitar por mi cuenta este pueblo y trasladarme a rostock, Además del barquito hay algún autobús a pie de puerto que nos pueda acercar? que me aconseja.
    Un cordial saludo
    Ana y Angel

    Responder
    • 21 Mayo, 2015 a las 16:27
      Enlace permanente

      Hola Ángel.
      Yo tampoco fui a Berlín, porque en total eran 6 horas de autobús, pero me alegré muchísimo porque Warnemunde me dejó prendada.. A nosotros nos hablaron de la posibilidad de ir a Rostock en barquito, como cuento en el artículo, pero desconozco si hay otra forma.
      De todas maneras esta forma es cómoda y divertida… Puede que te interese hacerlo así. Nosotros nos encontrábamos tan a gusto en el pueblecito pesquero, que no quisimos dejarlo hasta la hora de comer.
      Que os lo paséis genial en el crucero.
      Marian.

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