Un viaje en crucero nos ofrece un amplio abanico de actividades y opciones de entretenimiento que harán de nuestra estancia en el barco unas vacaciones amenas y entretenidas. El camarote es como un santuario, donde esperamos tener tranquilidad e intimidad y el lugar en el que poder relajarnos y aislarnos del resto de zonas del barco, independientemente de si pasamos mucho o poco tiempo en él. Por ello es importante tener en cuenta algunos aspectos a la hora de elegir nuestra cabina, tales como el tamaño, la ubicación, el tipo de camarote (interior, exterior, balcón, etc…).

No hay que obviar que casi todas las zonas comunes son lugares habitualmente ruidosos y hay momentos en los que, en mayor o menor medida, deseamos pasar en nuestro camarote con cierta tranquilidad. Asímismo, el movimiento del barco, si somos propensos a marearnos, es un factor que puede arruinarnos las vacaciones.

Estos y otros puntos es conveniente tenerlos en cuenta a la hora de reservar nuestro crucero, por lo que a continuación os detallo algunos consejos sobre qué camarotes deberíais evitar reservar para ayudaros a que vuestra estancia en el barco sea lo más placentera posible.

 

Camarotes  ruidosos

Un punto importante a la hora de reservar un crucero es analizar previamente la ubicación de nuestro camarote en los planos, ya que su proximidad a determinadas zonas comunes puede hacer que vuestro deseado crucero se convierta en una verdadera pesadilla. Incluso fuera de los horarios de apertura de esas zonas pueden generarse ruidos debido a los trabajos de limpieza en las mismas.

No cabe duda que en cualquier crucero podemos tener pasajeros ruidosos en los camarotes próximos, pero en horas intempestivas siempre es posible llamar a recepción para quejarnos y con toda seguridad les llamarán la atención. No ocurrirá lo mismo en caso de ruidos propios de la operativa del barco, por lo que difícilmente podremos reclamar.

Es aconsejable descartar los camarotes próximos a las siguientes áreas, ya que normalmente los barcos suelen ir completos y no podremos solicitar un cambio de cabina:

  • Proximidad de escaleras y ascensores. El trasiego de pasajeros, conversaciones, etc… no pasarán desapercibidos.

  • Cocinas y restaurantes. Los ruidos de ollas, sartenes, carritos y de las propias maquinarias son bastante desagradables.

  • Puertas de servicio y acceso de la tripulación. Los portazos y ruidos generados por la entrada y salida de materiales o del propio personal del barco por esas puertas son habituales.

  • Proximidad de motores y salas de máquinas, sobre todo la zona de popa de las cubiertas más bajas.

  • Discotecas. A pesar de estar insonorizadas, el ruido por la noche se transmite con facilidad a las zonas próximas.

  • Área de deportes y entretenimiento, donde no pasarán desapercibidos los ruidos de pelotas rebotando, pasos, carreras, etc…

  • Suites familiares, que suelen estar localizadas cerca de las instalaciones para niños, en las que suele haber bastante alboroto.

  • Cubierta bajo el solarium o la piscina, donde continuamente se están moviendo y arrastrando hamacas.

 

Camarotes con vistas obstruidas

Este tipo de camarotes suelen ser más económicos, pero a costa de sacrificar parte o la totalidad de las vistas que tenemos desde el mismo. En algunos casos podemos encontrarnos con un bote salvavidas frente a nuestro balcón o ventana, en otros el bote puede estar situado en la cubierta inferior y aún así podremos disfrutar de una buena visión del horizonte. Lo mejor es hacer un profundo análisis de las distintas cubiertas y posibles objetos que puedan obstaculizar la visión, así como consultar con otros cruceristas que hayan podido viajar en la misma cabina.

 

Camarotes donde más se nota el movimiento

Si somos propensos a marearnos con el balanceo del barco un punto importante a la hora de reservar nuestro crucero es la ubicación del camarote, ya que nuestras esperadas vacaciones podrían terminar con constantes viajes entre la cama y el cuarto de baño. Aquí hay varios factores a tener en cuenta, como la temporada del año en que vamos a realizar el crucero y el destino. Hay épocas en las que tendremos muchas más posibilidades de que haya mala mar, con el consiguiente movimiento del barco. Por ejemplo, la temporada de huracanas en el Caribe es de agosto a octubre y en invierno no es difícil encontrar temporales en el Mediterráneo o en el Mar del Norte.

Los camarotes donde menos vamos a sentir el movimiento del barco serán los localizados en la parte central del buque, en las cubiertas inferiores y en zona interior. Este último punto depende de cada persona, ya que hay quién prefiere los camarotes exteriores al sentir menos mareo si dispone de contacto visual con la línea del horizonte o respirar aire fresco en el balcón.

Una suite en la proa del barco puede ser muy tentadora, pero también puede convertirse en una verdadera pesadilla durante un temporal. Lo digo por experiencia….

 

Camarotes muy pequeños

Un factor a tener en cuenta a la hora de elegir el camarote es el tamaño del mismo. Vamos a pasar varios días allí por lo que intentemos que nuestra estancia sea lo menos claustrofóbica posible. Es cierto que el precio de la cabina es directamente proporcional a sus dimensiones, pero valoremos si por ahorrar unos pocos euros mecere la pena pasar nuestras vacaciones en un camarote más pequeño que el dormitorio de nuestra casa.

Hay que tener en cuenta que los barcos más modernos disponen habitualmente de camarotes más pequeños que los antiguos, incluso dentro de la misma naviera las dimensiones del mismo tipo de camarote puede variar de un barco a otro

En el caso de camarotes con balcón habrá que tener en consideración si las dimensiones de éste se encuentran incluidas en el tamaño total. Valoremos si compensa sacrificar esos metros a cambio de pasar unos momentos al aire libre.

 

Camarotes garantizados

Cuando reservamos un camarote garantizado, a priori no sabemos el camarote que se nos va a asignar. Eso sí, tenemos la seguridad de que al menos dispondremos de un camarote perteneciente a la categoría elegida y con un poco de suerte en una categoría superior, en función de la disponibilidad del barco. Como contrapartida corremos el riesgo de que se nos asigne un camarote próximo a zonas ruidosas o donde, en caso de temporal, vamos a notar mucho más el movimiento del barco. En estos casos va a ser difícil posteriormente solicitar un cambio de cabina si la asignada no es de nuestro agrado.

La asignación de un camarote garantizado se realiza en fechas próximas al comienzo del crucero, por lo que la misma se hará en función de la disponibilidad, que lógicamente no será de los que se encuentran mejor situados.

 

Camarotes sin privacidad

Siempre es preferible disponer de vistas desde tu camarote, ya sea balcón o ventana, al contrario que en los camarotes interiores, pero hay que tener cuidado con la intimidad y no olvidarse de correr las cortinas en momentos íntimos o al salir de la ducha, sobre todo mientras el barco se encuentra atracado o durante los servicios de limpieza de cristales, ya que podríamos ser vistos por personas que se encuentren en el puerto a nuestra altura o por el personal de limpieza.

Un caso que merece especial mención son los camarotes exteriores con vistas a las zonas Promenade o jardines de algunos barcos, sobre todo en las cubiertas bajas, donde podemos ser vistos por pasajeros que circulen por el paseo o los que se encuentren en otros camarotes frente al nuestro.

 

El precio del camarote que reservemos va a estar claramente condicionado por los puntos anteriormente indicados. Mi consejo es que, en función del presupuesto disponible asignes un orden de prioridad a cada punto y elijas el camarote que mejor se adapte a tus necesidades. Al fin y al cabo esa va a ser tu casa durante tus vacaciones….

 

Francisco Rodríguez

Fecha de publicación octubre de 2019

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