La mejor época para viajar es el período comprendido entre mediados de noviembre y abril. De mayo a julio hace mucho calor.

Rocas calcáreas que se alzan verticalmente flanquean la estrecha entrada a la laguna. Están cubiertas de plantas trepadoras y pequeños árboles. Lianas de varios metros de largo caen casi al agua. Los últimos barcos con turistas han abandonado la laguna en la isla de Miniloc y están otra vez en mar abierto cuando José apaga el pequeño motor fueraborda.

Su bangka, un barco pesquero filipino, se desplaza silenciosamente hacia el hermoso paisaje de lagunas, que se adentra mucho en la pequeña isla. José dirige el barco hacia una pequeña bahía. “El Big Lagoon – bienvenido al paraíso”, dice el capitán, de 26 años, mientras lanza el ancla al agua verde esmeralda. “A tirarse al agua y a refrescarse. Nosotros en tanto vamos a preparar la comida”, dice Sean.

El clima es tropical húmedo y todo el mundo quiere refrescarse. Andrés y Patricia López, dos españoles, exploran el mundo subacuático con snorkel y gafas de buceador. De repente, Andrés sale a la superficie. “Venid rápido. Aquí hay muchísimas mantarayas. Emocionados, también los otros tres turistas en el barco se tiran al agua y ahuyentan inmediatamente a las mantas. El paisaje recuerda al escenario de una aventura de James Bond. “Es como un baño en una tarjeta postal perfecta”, comenta Andrés. Pájaros exóticos multicolores aportan una acústica paradisiaca. “La comida está lista. Vamos a subir a bordo otra vez”, grita Sean, quien junto con su ayudante Ethan ha sacado del agua y asado dos peces gigantescos. Los sirve con arroz, tomates frescos y anillos de cebolla, y de postre hay frutas tropicales. “Tuvimos suerte de haber salido más tarde que los otros barcos. De lo contrario tendríamos que haber compartido la laguna con decenas de barcos de excursión”, asegura Andrés, un ingeniero originario de Córdoba. Durante dos años está trabajando en Tokio. Desde Japón, Andrés y su mujer, Patricia, intentan viajar todo el tiempo que puedan por Asia. “Palawan era para nosotros uno de los más ansiados destinos”. Hasta hace pocos años, la localidad de El Nido todavía era un destino secreto para pocos turistas. Actualmente, sin embargo, El Nido ha alcanzado fama internacional como paraíso para saltar de una isla a otra. Las empresas que ofrecen excursiones están brotando como los hongos. Casi todas ofrecen las mismas excursiones. Afortunadamente, frente a El Nido hay unas 40 islitas….

 

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Fuente: www.eldia.com


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Saltar de una isla paradisíaca a otra en el oeste de Filipinas
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