• El Mary Celeste era un distinguido buque que apareció el 4 de diciembre de 1872, entre las Azores y Portugal. Llevaba varios años a la deriva, se había perdido su contacto y su localización. Cuando se logró entrar en el interior de sus instalaciones, se descubrió que la tripulación había desaparecido sin dejar rastro, no había restos, ni pistas, tampoco marcas de que hubieran sido asaltados o atacados. Es más, el barco estaba lleno de provisiones para al menos un mes, e incluso su cargamento de 1.701 barriles de alcohol industrial seguían intactos en la bodega.
  • El holandés era un barco que en 1680 hacía la travesía a las Indias Orientales, y que iba liderado por el capitán Hendrik van der Decken. Todo iba bien mientras navegaban por los mares tropicales, pero al llegar al cabo de Buena Esperanza, un violento temporal destrozó el timón. Perdieron el control, quedando a la deriva semanas y semanas. La leyenda dice que el capitán, Van der Fiecken se enfureció viendo que no podía hacer nada por salvar su barco y su tripulación, así que empezó a lanzar maldiciones. Como castigo divino el barco y su tripulación quedaron condenados a errar eternamente por los mares.
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