diadema-001Ante todo tengo que decir que inicie el viaje en este barco con pocas expectativas. Esta es mi experiencia personal, que no tiene que coincidir con la de los demás y que voy a contar con toda sinceridad tanto lo bueno cómo lo malo, para que sirva de ayuda y referencia a futuros clientes de Costa Cruceros.

Soy agente de viajes y estuve dedicada al departamento de cruceros como especialidad hasta el año pasado, conociendo de cerca todas las navieras, sobre todo las generalistas.

Costa Cruceros era la única naviera con la que no había viajado y tenía especial interés en conocer, sobre todo su buque insignia. Siempre había tenido clientes que amaban a Costa o que la odiaban, me resultaba difícil encontrar un punto medio.

No había recibido muy buenas críticas de este barco, tanto por parte de mis clientes cómo de opiniones que siempre me gusta leer y también de varios compañeros de profesión. La mayoría eran bastante negativas. Me hablaban mal de la comida, del servicio a bordo, incluso me decían que habían pasado hambre a bordo por los escasos horarios de comida.

Sinceramente, no me creía que todo fuera tan malo… Las experiencias son muy personales y cada uno le da valor a diferentes puntos en el momento de hacer un crucero, por lo que decidí vivir la experiencia por mi misma y así contarla.

Tras haber hecho juntas el año pasado el recorrido por islas griegas, este año decidimos mi madre y yo volver a realizar otro crucero juntas. A causa de mi trabajo tengo fechas un poco limitadas, por lo que vimos que el Costa Diadema se nos ajustaba perfectamente en fecha y aprovechamos la ocasión.

Tengo que decir que siempre está el mito de que los agentes de viaje siempre viajamos casi gratis… y no es así. Pagué el precio de cliente sin tarifas especiales, ya que no había ninguna para las fechas en las que yo podía viajar.

Después de mi experiencia vendiendo Costa Cruceros, siempre había observado que es la compañía donde más upgrades hacían. Clientes que han reservado un camatote interior garantizado y luego me llamaban súper contentos porque ¡¡¡les habían asignado un balcón!!!. No todos, obviamente, pero en proporción con otras navieras, el porcentaje era más alto.

En mi caso no tuve la misma suerte, ya que a última hora bajaron el precio del balcón al mismo que había en interior y se llenó el barco!. Esta claro…, en casa del herrero cuchara de palo. Jajaja.

Más que el tipo de camarote me preocupaba la ubicación, puesto que mi madre y yo nos mareamos mucho, pero son los riesgos de coger una cabina garantizada. Nos asignaron la 2061, Cubierta 2, en proa, la cual no estaba mal ubicada a la hora de acceder a zonas comunes del barco y ascensores, pero en ella se notaba mucho más el movimiento del barco.

Embarcamos el 24 de octubre en Barcelona. Mi primera impresión fue bastante buena, para mi gusto demasiada luz y bombillas… Sentí que se me derretían las retinas con las paredes azules del Atrium. Jajaja, pero obviamente es cuestión de gustos decorativos.

Lo primero que hicimos fue irnos al buffet. Tengo que decir que me habían hablado mal de la comida de este barco. Desde mi opinión, creo que lo han tenido que cambiar si era así, porque me sorprendió gratamente.

No es un buffet enorme, pero tiene mucha variedad y calidad en la comida.

 

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En la zona de la piscina cubierta hay una parte dedicada solo a hamburguesas, bastante buenas, y si ya entras en el buffet dispones de varias secciones: panes, donde cada día cambian el tipo de Focaccia, pasta, donde hay distintos tipos de pastas salsas y lasañas, combinados con fideos y salteados tipo oriental. Variedades de carnes, ensaladas, quesos, fiambre, etc… Ciertamente muy variado y poco repetitivo durante la semana. Los postres es lo que en mi opinión era bastante escaso y simple, mucho bizcocho y pudin, pero a mi personalmente me gustó más lo salado, al igual que a mi madre. Destacar que la fruta estaba espectacular de buena.

Durante la comida ya vimos el primer fallo… el servicio… Le pregunté a cuatro camareros para poder pedir una cerveza, todos me decían “drink service, drink service”… Después de indagar me entere que los “drink service” eran los tripulantes con “chaleco” por lo que ningún otro camarero te va a servir bebidas.

Después de localizarlo le pedimos dos cervezas, las cuales nos las trajeron cuando ya me estaba tomando el postre…

Este fue el primer detalle que no nos gustó, el cual pensamos que sería puntual… ¡¡¡Qué equivocadas estábamos…!!!.

Cuando comimos nos dirigimos a la recepción. Fuimos a ver si había posibilidad de cambiar de camarote ya que la ubicación no era muy buena para el tema del mareo y a veces a bordo suelen quedan cabinas libres. Nos dijeron que lo intentarían y nos avisarían. Pero, finalmente, al estar el barco completo no fue posible.

También hablamos con la encargada de relaciones públicas con prensa para ver la posibilidad de que nos hicieran un tour por el barco, por la zona de la tripulación o por las habitaciones superiores para hacer fotos y poder realizar un artículo más completo. Le comenté que era agente de viajes y que iba a ese barco con mucha curiosidad, ya que no tenía referencias positivas de mis clientes y quería tener una experiencia propia para valorarlo. Tomaron nota al respecto y nos dijeron que hablásemos con el Hospitality Service Senior para que lo gestionase.

Hablamos con Daniel, Hospitality Service Senior del barco, un chico malagueño encantador que fue una de las personas que hicieron todo lo posible por hacer inolvidables nuestras vacaciones, preocupándose en todo momento de nuestro bienestar. Un gran profesional. Debido a que la ocupación del barco era completa y a que su trabajo le ocupaba toda la jornada, no pudo mostrarnos ninguna zona específica.

Después de tanta charla nos fuimos al camarote. En mi opinión, para ser interior estaba bastante bien distribuido y no me parecía pequeño, aunque mi madre (que conoce bastantes más camarotes que yo) no lo veía tan amplio. Estaba todo muy limpio y bien recogido. Dispone de una gran pantalla plana, donde con un poco de “maña” e investigación es bastante útil ver todo sobre tu camarote, gastos, servicios contratados, etc… Los armarios muy amplios, 3 puertas con suficiente espacio para meter los 20 kg que traje de equipaje y otros tantos de mi madre…. Jajaja.

Cuando colocamos las cosas nos fuimos directas a recorrer el barco de punta a punta.

Empezamos por la cubierta 10. Allí se encuentra además del buffet Lido Diana, la piscina cubierta, donde hallaréis el Burger D’autore; en él podréis comer ricas hamburguesas, donde tienen una selección más amplia de pago fuera del horario buffet y el Lido Stella del Sud, una piscina más pequeña con una cascada y un bar exterior. Tengo que decir que una parte del buffet, el Ristorante Corona Blue hacía a su vez de restaurante para la cena.

Subiendo las escaleras, en la cubierta 11 están dos de los jacuzzis principales del barco y una zona de relax con mesas y sillones donde en alguna ocasión nos tumbamos a escuchar los espectáculos y actividades mientras tomábamos unos cócteles.

En las cubiertas superiores 11 y 12 también se encuentran la pista de jogging, la zona infantil, Squok Club y Lido Squok, además del Solarium, la Capilla, el Star Laser (actividad de pago), la Biblioteca Perla Nera con acceso a Internet y la discoteca juvenil Pietra di Luna.

También en la cubierta 12 encontramos la zona del Spa Samsara, y el simulador de Formula 1, Scuderia Costa Virtual Race Car, también de pago.

En el spa tuvimos también mucha suerte de conocer a Claudia, una chica brasileña que no dudo en atendernos de la forma más atenta. Nos hizo un tour por todas las estancias de spa, explicándonos sobre todos los tratamientos que ofrecían a bordo.

Después del buen trato que nos dio Claudia, decidimos probar una oferta que tenían para el spa, Ladies Night, que incluía un tratamiento exfoliante, otro de queratina para el cabello, tratamiento facial, masaje y circuito de spa. Lo ofrecieron por 35€ por persona, precio que nos resultó muy bueno conociendo los precios que suele haber en los barcos para este tipo de servicios. En general nos parecieron tarifas del spa y de belleza y peluquería bastante económicas, comparadas con otras navieras.

El pack lo disfrutamos el segundo día, tuvimos 15 minutos en la piscina de talasoterapia, luego saunas y baño turco, donde nos dieron la crema exfoliante y la queratina para el pelo para que nos lo echásemos nosotras mismas, detalle que nos sorprendió puesto que pensábamos que nos harían ellos el tratamiento… Luego ya si, pasamos a una sala con sillones y nos aplicaron las mascarillas faciales, un corto masaje de piernas y cuello con efecto frio, que fue muy relajante. Quedamos muy contentas con las dos horas que duró todo el paquete y el servicio que nos dieron, excelente para que te hagas una idea del tipo de servicios que ofrecen en el spa.

En la Cubierta 14 se encuentra el Gimnasio, el Waterpark para los más peques y la pista de jogging.

 

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En el gimnasio, lugar que no suelo visitar en los cruceros… jeje, conocimos a un chico encantador, el monitor de actividades, Juan Pérez, es canario y una de las personas encantadoras de la tripulación que nos encontramos durante nuestras vacaciones.

Seguimos con el recorrido del barco, bajando a la cubierta 5, dónde se encuentra prácticamente todo. Aquí se encuentran la mayoría los bares temáticos, desde el Country Rock Club, mi favorito, dónde tocaban cada noche en directo canciones míticas de los ’80-’90, La Birrería, que ocupa dos cubiertas, la 4 y la 5, El restaurante Teppanyaki y el restaurante Club Diadema, ambos de pago, la vinoteca Gran Duca di Toscana y el Bar la Piazza, donde se encuentra la pizzería del barco, Pizzería Pummid’oro. En ella se pueden degustar auténticas pizzas italianas hechas al momento por unos 6,50 €. Eché en falta un restaurante japonés o un americano entre las opciones temáticas.

En la cubierta 5 también se encuentra la Gelateria Amarillo, donde probamos unos helados y unos crepes súper ricos, también de pago, aunque no muy caros.. Una bola de helado por 1.50€ o un crepe por 3.50-4.50 €. Tengo que destacar aquí también el servicio excelente de la tripulación que trabaja en la Gelateria, en concreto el de una chica brasileña de pelo corto que fue súper amable, nos explico todo lo que incluía la carta y todo lo que ofrecía la heladería.

Para los fumadores tenemos la sala Cigar Lounge en la misma cubierta, el bar Bollicine, donde ofrecían sesiones de aperitivos de ostras y Spritz (bebida típica italiana) cada día previo pago, una sala de cartas para los amantes del juego y, cómo no, el Casino. Si seguimos hacía popa nos encontramos con el Cinema 4D, actividad de pago, el Pianno Bar, donde cada noche tocan en directo y el Salón Teodora, la discoteca del barco, que dispone de una terraza bar que sirve durante el día con los famosos paraguas amarillos que vemos en todas las fotos promocionales del barco.

En la cubierta 4 se encuentra la galería de tiendas. En el centro de la cubierta encontramos el Salón Orlov, lugar donde hacían actuaciones a menudo y tocaban en directo. Allí era fácil encontrar parejas de abuelitos bailando. También encontramos el acceso principal a La Birreria y las salas de conferencia.

En la zona del Atrium, en la cuberta 4, se encuentra la zona para contratar excursiones y fotografías de Costa Cruceros, el Hospitality Service y la escalera de bajada a la cubierta 3.

En la cubierta 3 se encuentran la Recepción, cerca del Bar Central donde también suelen tocar en directo, Atrio Eliodoro, el restaurante Adularia en la zona central y el restaurante Fiorentino en popa, ocupando las cubiertas 3 y 4, donde cenan los clientes con turno asignado. En proa se encuentra el Teatro Emerald, de dos plantas, donde cada noche realizan espectáculos.

Con respecto a los espectáculos tengo que decir que es cuestión de gustos, a mi el que más me gustó fue el del último día, que fue de acrobacias tipo circense, pero el resto de espectáculos eran más musicales, cantando y bailando y no me llamaron tanto la atención, por lo que disfrutamos de otras zonas del barco.

Lo que sí destacaron mucho fueron las diferentes fiestas que hicieron a lo largo de la semana. Desde la noche blanca, típica en los viajes de crucero, hasta una noche de máscaras en la Sala Teodora, donde hicieron una gran fiesta por la noche después de la cena. Además hay muchos tipos de música diferente, según el gusto de cada uno y según a la sala a la que vayas. Sala Teodora si quieres música comercial, Salón Orlov para los más mayores, donde disfrutaban con música de orquesta o espectáculos de baile del Costa Diadema, rock y éxitos de los ’80 – ’90 en el Country Rock Club en directo, baladas en el Piano Bar. Pienso que es uno de los puntos fuertes del Costa Diadema.

 

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Una vez hecho el tour del barco nos dispusimos a arreglarnos para la cena, donde pudimos enterarnos de cómo va el funcionamiento a la hora de asignación de turnos. Existe el Turno Abierto que nos asignaron a nosotras, que se ofrece en los restaurantes Adularia y Corona Blue. El concepto de “turno abierto” en principio suena bien porque te permite ir a la hora que quieras desde las 18.30h a las 22.00h en el restaurante asignado, en nuestro caso el Adularia, en cubierta 3.

Fuimos al restaurante Adularia sobre las 21.00h para la cena.. y nos dimos cuenta que no fuimos las únicas que eligieron ese turno… Había una cola inmensa para entrar… En un principio piensas. “bueno, mañana venimos antes”, pero luego te das cuenta que da igual a la hora que vayas, porque es un absoluto descontrol.

Cuando entramos nos sentaron con una pareja de amigas encantadoras. Al principio se veía a los camareros un poco desbordados, obviamente, al no tener un turno asignado, no tienen una organización de cuando salen los primeros platos, los segundos y los postres.. Así que salían cuando podían.

Nos tomaron nota y nos pusieron el primer plato, tuve que pedir mantequilla para el pan 3 veces porque se le olvidaba al camarero entre tanto barullo… Cuando terminamos el primer plato nos dimos cuenta que nuestro camarero desapareció. Aquí fue dónde empezamos a ver las carencias del servicio…

Una de nuestras acompañantes intento preguntar a un camarero donde estaba el nuestro y directamente le hizo un gesto con la mano “pasando de ella”. Al ver que si les hablas en español, se hacían los sordos, le pregunte a otro camarero en inglés si sabía donde estaba el nuestro, su respuesta fue: “esta no es mi mesa, no tengo que atenderte…”. ¡¡¡Me quede muerta!!!. Obviamente me enfade muchísimo con el comentario y le dije muy claro que había muchas formas de decir las cosas pero que no volviera a contestarme así de una forma tan maleducada. Son mis vacaciones y no tenia porque hablarme con esa falta de respeto.

A los pocos minutos llegó mi camarero, que cuando le dijimos que llevábamos mucho esperando, casi 20 minutos para que recogiera el primer plato, nos contesto que había mesas sin servir…. Obviamente no es problema del cliente, sino de la organización que tienen, puesto que todos los comensales deberían tener un buen servicio y para mi no es consuelo que me diga que otra mesa aun está esperando que le sirvan…

El maitre vino al rato y preguntó si todo iba bien, le respondí que no, y le conté el incidente. Al salir nos dirigimos a recepción para poner una queja formal y para solicitar que nos cambiaran de restaurante, con turno asignado y el mismo camarero cada noche.

Al día siguiente teníamos una carta en la puerta del camarote indicando que nos habían hecho el cambio al restaurante Fiorentino con turno fijo a las 21.30h.

Tengo que decir que el trato y el trabajo de recepción fue excelente porque nos lo solucionarlo súper rápido.

Los turnos asignados solo se dan en el Fiorentino, a las 18.30h o a las 21.30h, y los turnos abiertos en el Adularia y Corona Blue, a los que se puede ir libremente desde las 18.30h a las 22.00h. En este caso recomiendo ir pronto para no esperar colas ni estar en hora punta, pero si podéis elegir, os recomiento elegir turno fijo.

Al día siguiente cuando fuimos a cenar al nuevo restaurante nos dimos cuenta que no tenia nada que ver… Todo mucho más organizado y una atención mucho más cuidada. Se notaba hasta más silencio en el aire, ya que el Adularia parecía un chiringuito de playa en agosto cuando no dan a basto.

En nuestro caso, el nuevo camarero no era “la alegría de la huerta”, pero hizo su trabajo correctamente y nos atendió muy bien en todo momento.

 

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Otro de los temas a comentar es el capítulo de bebidas. Si queréis lo que se considera un “todo incluido” sin marcas premium, tenéis que contratar el Piú Gusto, que tiene un precio de 29.99€ al día por persona si lo contratas a bordo, pero si lo llevas ya contratado de antemano es algo más económico. Hay que tener en cuenta que lo tienen que contratar todos los miembros del camarote, por lo que es mejor hacer cuentas antes de contratarlo para ver si lo vais a amortizar. Los refrescos y zumos tienen un precio de unos 3 euros y los cócteles con alcohol entre 7 y 9 euros aproximadamente.

Como mi madre no bebe alcohol nosotras contratamos un paquete de 20 cócteles sin alcohol por el que pagamos 65 euros. Salía rentable teniendo en cuenta que un cóctail sin alcohol cuesta entre 6 y 7 euros. Creo que hicimos una buena elección, yo solo probé uno con alcohol en todo el crucero y tengo que decir que están mucho mas buenos sin alcohol. Uno de los puntos fuertes del Costa Diadema es los ricos que están los cócteles, en especial el famoso Pink Panther, que era como beberse un autentico Frigopie. Las piñas coladas sin alcohol también buenísimas.

Tengo que decir que lo que menos nos gustó de todo el viaje fue el servicio… Desde el primer día que tuvimos ese “problema” en el restaurante Adularia, nos dimos cuenta que el mal servicio es generalizado en el barco… Si pides un cóctel en cualquier bar tardan muchísimo en traértelo, es prácticamente imposible que te atiendan con una sonrisa. Muchos de los tripulantes te cruzabas con ellos y no solo no te saludaban sino que no te contestaban si tu les saludabas a ellos, incluso si te cruzabas con ellos en el restaurante en lugar de dejarte pasar (que es lo que han hecho en otros barcos en los que he viajado) prácticamente te empujaban.

Con los dedos de una mano puedo nombrar a las personas que nos atendieron con todo el cariño del mundo y con una profesionalidad impecable, a dos ya los he nombrado, como fueron Juan, del gimnasio, y Claudia del spa, que nos los encontrábamos cada día por el barco y nos sacaban una sonrisa con su amabilidad y simpatía. También tengo que mencionar el excelente trabajo del camarero de habitación, Truong, un chico encantador, que aunque no hablaba español hacia todo lo posible por agradarnos, en cuanto salíamos de la habitación un momento estaba pendiente para recogerla y a la vuelta estaba todo perfecto, la cama hecha, toallas cambiadas. Ee verdad, un chico súper profesional.

Y también tengo que nombrar a un chico del Country Rock Club que fue el único que en 7 noches me atendió con una sonrisa e incluso hizo un par de bromas y fue súper amable, Larvin.

El último día decidimos ir a recepción. Después del servicio que habíamos tenido no estaba dispuesta a pagar 10 euros por día y persona en concepto de propinas para que se beneficiaran personas que me habían tratado así, por lo que les pedí que me las retirasen y me dieran sobres para darlas yo personalmente a los tripulantes que habían puesto todo el esfuerzo en darme un servicio estupendo. Bueno, pués se negaron rotundamente, fue imposible. Según ellos es una norma de Costa Cruceros y nosotros tenemos un contrato firmado donde pone que son obligatorias (me decían que venia en el catálogo de Costa). Les reiteré que no quería dejar de pagarlas pero que veía totalmente injusto que del trabajo bien hecho de 4 personas se beneficiaran los demás que no lo habían hecho. Me decían que eso era en todos los barcos de Costa y que era así…, cosa que no es cierta puesto que sé de clientes que directamente me contaban que no las habían pagado porque no les había gustado el trato y el servicio y me habían escrito después del viaje para contármelo.

Es por eso que he querido mencionar a los que nos dieron un servicio ejemplar, haciendo lo posible porque nuestras vacaciones fueran perfectas, ya que a bordo no pude reconocerles su excelente trabajo.

Otra de las cosas que no me gustaron de la organización del barco fue lo que yo consideré un barco “hop on – hop off”, que viene siendo el método de los autobuses turísticos, que te bajas en una parada y te subes en la misma… En este barco todas las escalas son puerto de embarque, lo que conlleva pasajeros entrando y saliendo tooooodo el día. Por lo tanto tooooodos los días te tienes que “tragar” el simulacro de emergencia de los nuevos huéspedes aunque tu ya hayas asistido al tuyo el primer día.

Pero eso no es lo peor, lo peor es que se realiza en la hora de la siesta y la megafonía suena por todo el barco, incluyendo el camarote, a todo volumen durante una hora…. Todas las tardes y en todos los idiomas… Increíble, que vayas de vacaciones a descansar y que resulte imposible poder echarse la siesta, ya que hasta los anuncios que eran solo para la tripulación se escuchaban por la megafonía de la habitación.

Uno de los días fui a quejarme puesto que mi madre tenia un gran dolor de cabeza y quisimos descansar después de la excursión y me dijeron que por ley era así.. Por ley solo en ese barco al parecer, porque es el primer crucero en el que veo eso, incluso en otros barcos donde tenían más de un puerto de embarque en su ruta…

 

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Mi conclusión es que es una verdadera pena que un barco tan bien distribuido, que tiene tanta variedad de bares, tanta animación, tanta vida, dónde se come muy bien y se ve la calidad de los productos, se enturbie con una carencia tan grande en el servicio.

Pienso que con mejorar eso y con centrarse en uno o dos puertos de embarque cambiaría por completo la organización y efectividad del barco, generando menos desconcierto entre los clientes durante el recorrido puesto que no tienen que explicar el simulacro de emergencia cada día.

Como positivo destacaría que es un barco con un tamaño perfecto, grande pero sin llegar a ser caótico. Está bien distribuido, tiene mucha variedad de bares y mucha animación en todos ellos. Es un barco que en general tiene mucha vida.

La comida es excelente, tiene buena calidad y mucha variedad, principalmente en el buffet.

Como puntos a mejorar, sobre todo el servicio. Un servicio de calidad define tus vacaciones y es lo más importante, mucho más que el barco. Tienen que mejorar eso como punto principal. Tripulación más atenta y respetuosa, que de verdad te haga sentir que estás de vacaciones.

También cambiaría el hecho de que todos los puertos sean puertos de embarque. Mejoraría la organización y efectividad del barco y daría más calidad a la estancia de los pasajeros.

Y como último punto a mejorar, los horarios de las cenas. Ampliar el turno asignado a otro restaurante más y en todo caso dejar uno para turno libre, pero adecuando el servicio a dicho turno para que no sea tan caótico.

Con esos pequeños cambios sería el barco perfecto, puesto que en mi opinión es un diamante en bruto.

Espero que los comentarios de todos los pasajeros, no solo los nuestros, sirvan como crítica constructiva con el fin de mejorar el servicio para futuros clientes de Costa Cruceros.

 

Angie Rodríguez

Fecha de publicación: 9 de noviembre de 2016

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