Vistas de Hoorn.

Esa noche dormimos en Hoorn que está situada a orillas del mar interior de Holanda, el IJsselmeer.

Lo que más caracteriza a este bello pueblo es como ha conservado las fachadas tradicionales holandesas en muchas de sus casas y algunos edificio. En el puerto histórico se pueden ver todavía antiguos veleros.

Nos levantamos como era habitual sobre las 08.00h de la mañana para arreglarnos y bajar a desayunar, ya que a las 09.00h dejaban de servir desayunos.

Para este día nuestra intención era visitar Hoorn y hacer una excursión a Alkmaar, aunque desgraciadamente, como pudimos comprobar mas tarde, el cielo cubierto con nubes negras no presagiaban un día muy soleado que digamos. Por no decir un auténtico día de perros.

Como el barco estaba atracado en Hoorn, decidimos ir primero a Alkmaar, que estaba más alejado y posteriormente conocer este pueblo, así que cogimos nuestros bártulos y desembarcamos dirigiéndonos hacia la estación de tren que se encontraba a 1,1 km.

Cruzamos un puente blanco que estaba muy cerca del puerto y cogimos la primera calle a la izquierda hasta el final de la misma, bordeando el canal, a continuación nos dirigimos a la izquierda de nuevo, hasta llegar a un placita que atravesamos diagonalmente para llegar a la que es la principal calle comercial. Al final de esta larga calle, llena de tiendas, bares, pastelerías y un largo etcétera, a la izquierda se encuentra la estación de tren.

Sacamos el billete de ida y vuelta a Alkmark que nos costo 10,8 euros. Los trenes pasan cada media hora y la duración del trayecto es de unos 30 minutos. ¡¡¡Ojo!!!, hay que bajarse el Alkmaar, no en Alkmaar Noord.

 

Calle de Hoorn.

Iglesia de Hoorn.

Calle de Alkmaar.

Catedral de Alkmaar.

Desde la estación de Almark al centro hay un paseíto de unos 15 minutos. Evidentemente hoy no era nuestro día, ya que empezó a llover como si no hubiera mañana y tuvimos que acelerar nuestro paso y entre claro y claro aprovechar para sacar las fotos apresuradamente. No hay una  cosa que me dé más coraje que eso, no poder disfrutar de una ciudad, pueblo o aldea, porque el   tiempo no me lo permita…

Tampoco tuvimos suerte con el día de la semana en que decidimos ir, ya que era jueves y todos los viernes, de 10,00h a. 1.30h se expone el famoso mercado de los quesos, uno de los principales atractivos turísticos de Holanda, donde los mercaderes hacen un demostración de como comerciaban en épocas pasadas. Se realiza en Waagplein, y allí mismo se encuentra la casa de pesaje (Waag), que alberga la oficina de turismo y el museo del queso.

Dado que el chaparrón que estaba cayendo era considerable decidimos entrar a visitarlo. No nos quedaba más remedio que buscar una opción bajo techo ya que estaba cayendo la monumental, ¡¡¡¡¡horroroso!!!!!. En serio que hacía mucho tiempo que no me caía tanta agua encima…

Menos mal que íbamos muy preparados con chubasqueros pero aún así era mucho lo que llovía..

La entrada nos costo 4 euros por persona y aunque no es muy grande te puedes hacer una idea del proceso de fabricación de los quesos, explicado por medio de una proyección en catellano y viendo las antiguas maquinarias que empleaban para la producción de los quesos.

Una vez terminada la visita nos quedamos mirando a través de las ventanas esperando que el tiempo nos diera un respiro para salir del museo. Otros lugares que se pueden visitar en Alkmaar si el tiempo lo permite son, el Museo Municipal, el Museo de la Cerveza y el Museo de los Beatles

Después de un rato, aprovechamos que escampó para salir corriendo de vuelta a la estación de tren para regresar a Hoorn. Pero cuando llevábamos unos pocos metros de nuevo comenzó a llover, yo me negué a pararme a esperar que escampara de nuevo, ya que teníamos un largo recorrido de vuelta y no podíamos arriesgarnos, así que durante el camino, nos pusimos como una auténtica sopa.

 

Plaza de Waagplein.

Calle de Alkmaar.

Museo del queso en Alkmaar.

Edificio de Alkmaar.

Era una pena encontrarnos en un pueblo lleno de agradables zonas de tiendas y montones de terrazas, cafés y restaurantes de todo tipo y no poder disfrutarlo.

Después de muchas carreras resguardándonos bajo todos los techos que íbamos encontrándonos en el camino, llegamos a la estación y subimos al tren…

Cuando llegamos a Hoorn seguía lloviendo, por lo visto el tiempo no pensaba darnos ni un momento de tregua, así que apretamos el paso deshaciendo el camino andado hasta el puerto.

Chorreando llegamos a barco y vimos que la hora de  comer estaba a punto de finalizar. Aún así entramos al comedor, por si era posible que nos sirvieran la comida, y comprobamos que nuestros amables camareros nos sirvieron la misma sin problema.

Ni que decir tiene que todos nuestros compañeros de mesa estaban ya en los postres y nos miraban diciendo: ” Pero buenoooo, que barbaridad, ¿os habéis caído al mar?. Sí, efectivamente, no nos daba tiempo a cambiarnos la ropa, por lo que nos sentamos a comer tal como llegamos.

Después de almorzar descansamos un poco con la intención de pasar el resto de la tarde visitando Hoorn con mas detalle, pero el cansancio y la insistente lluvia nos quitaron las ganas, por lo que dimos por finalizada la excursión en esta escala.

 

Calle de Alkmaar.

Para finalizar el día y después de una cálida y reconfortante ducha, nos dirigimos al comedor para cenar y charlar con nuestros compañeros sobre el día que cada uno de ellos había pasado. Os aseguro que no se habían mojado tanto como nosotros. Ellos se quedaron en Hoorn, decisión mucho más inteligente visto el resultado de nuestra escapada a Almaark

Una vez finalizada la cena, nos esperaba una sorpresa por parte de los miembros de la tripulación y una relajada velada con baile amenizada por un dúo musical.

Mañana nuestra siguiente escala seria Enkhuisen.

Fecha de publicación: 27 de enero de 2016

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